Frase para decir que sí, que estás oyendo el ruido o las palabras, pero que no estás prestando atención de verdad. Se usa cuando te hablan de algo que te da igual, te aburre o estás en otra. Queda medio educada, pero tiene su veneno pasivo agresivo, como diciendo: ajá, sigue nomás.
"Mi tía metida en chismes del barrio y yo viendo el partido con el volumen a full. Me pregunta si entendí y yo: oigo, mas no escucho."