Se usa para decir que algo huele raro, que tiene un tufillo sospechoso y no termina de cuadrar. Es como cuando ves un chanchullo, una oferta demasiado buena o un plan medio turbio y piensas que ahí hay gato encerrado. Vamos, que si algo huele a sardina, mejor andar con ojo, que luego vienen los sustos.

"Mira, eso de invertir todos los ahorros en la criptomoneda del cuñado me huele a sardina, yo ahí no meto ni un euro, que luego vienen los lloros."

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

Si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento. Palabra de duende.

¿Te mola lo que decimos? Pues si nos mandas un Whatsapp te vas a partir de risa con nosotros!
Charlemos
Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!