Se le dice en plan vacilón a la persona que anda con la nariz prendida, detectando si el ambiente está raro, si alguien viene con mala vibra o si algo no cuadra. Es como el radar humano del chisme y la sospecha. No es insulto heavy, pero sí una pullita cariñosa. Y a veces aciertan, ojo.
"No invites a Raúl, que es un olorio y apenas llega suelta: aquí huele raro, ¿quién se peleó antes de que yo viniera?"