Se dice cuando te da el sol durísimo y terminas achicharrado, ya sea por estar en la playa, en la cola o caminando a mediodía. Es como comerte un sol en la cara y quedar rojo, sudado y con cara de arrepentimiento. Muy zuliano, muy de calor sabroso, pero ojo que después arde.
"Chamo, me quedé en la orilla sin bloqueador y me pegué un solazo que ahora parezco un camarón recién salido del fogón."