Se suelta para decir que algo o alguien tiene un nivelazo, que impone o que está brutal. Es como soltar un piropo de admiración cuando te deja loco lo bien que salió algo, lo pro que es alguien o el desplante que se mandó. Suena bien enfático y medio teatral, y por eso pega fuerte.

"Oye, ¿cachaste la parrillada del Nacho? Se mandó el medio asado, compadre, ¡qué poderío! Quedé rodando y todavía estoy pensando en la prieta."

Se suelta para flipar con el rollo, la presencia o el arte de alguien, como diciendo que tiene fuerza, estilo y un no sé qué que impone. Vale para una persona, un look o hasta una entrada triunfal. Muy de admiración, a veces con un puntito de cachondeo. Vamos, que va sobrado y se nota.

"¿Has visto a Marta entrar al bar con ese abrigo y esas gafas? ¡Qué poderío! Hasta el camarero se quedó tieso y yo buscando mi dignidad por el suelo."

Expresión para alabar algo que te deja de cara al viento por lo bueno, intenso o impresionante que es. Se usa para todo, desde un paisaje que te vuela la peluca hasta una empanada bien jugosa que te hace ver estrellitas. Es como decir que algo tiene una fuerza y una presencia tremendas, y la verdad es que suena precioso.

"Che, probé las empanadas de la tía en la fiesta del pueblo y casi lloro de lo buenas que estaban, qué poderío que tiene esa mujer para la cocina, ni el mejor restaurante de la capital le hace sombra."

Pausa chistera

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