Se dice cuando algo te parece un lío, una situación rara o un problema que se armó de la nada. Es como soltar un “qué enredo” o “qué show”, pero bien huilense y con ese tonito de regaño cariñoso. Vale para gente intensa, planes que salen mal o cualquier escena que da pereza solo de verla.
"Fui al centro por dos cositas y se armó el despelote: la fila daba la vuelta y todos alegando. ¡Qué visaje, mijo!, mejor me abrí y me fui pa' la casa."