En Bogotá rumbearse es salir de fiesta con toda, sin pensar en la hora ni en el cansancio. Es irse a bailar, tomar algo, cantar a grito herido y dejarse llevar por la noche. Básicamente es armarse el plan más fiestero posible, y la verdad es que solo de decirlo ya dan ganas de salir.
En Cundinamarca se dice rumbearse cuando te vas de rumba con todas las de la ley: salir a bailar, tomar algo, parchar con la gente y alargar la noche sin culpa. Es el plan de fin de semana por excelencia, de esos que empiezan tranquilos y terminan con historias que nadie pidió pero todos cuentan.
En Quindío se usa para decir que alguien se va de fiesta con toda, listo para una noche larga de música, baile, guaro y desorden sano. Es más que solo salir a tomar, es irse a rumbear con ganas, sin pensar mucho en la hora de regreso. Y la verdad, cuando uno se rumbera bien, hasta se le olvida el estrés.
En Colombia se usa para decir que alguien se va de fiesta con toda, a bailar pegadito, sudar la gota gorda y terminar medio despelucado. También puede usarse como rumbearse a alguien, o sea besarse y apapacharse sabroso en medio del desorden. Es de esas palabras que ya huelen a reguetón viejo y guayabo asegurado.