Se usa cuando alguien quiere cortar una mala racha, como si se estuviera limpiando la mala suerte pegada al cuerpo. La idea es sacarse la mala vibra con algún ritual casero, ir a la playa, darse un baño de mar o hacer algo simbólico para que la mala cuea se vaya por fin. Y oye, fe no falta.
Se dice cuando por fin se te corta la mala suerte y te empieza a ir bien, como si te hubieras quitado la yeta de encima. Aplica para encontrar pega, que te resulte un plan, o que dejes de puro perder. Es bien de la onda norteña y suena a alivio real, porque la sal pesa.