Se dice cuando alguien queda fatal por meter la pata a lo grande, como cuando sueltas un comentario fuera de lugar o haces algo que sale al revés y te deja en evidencia. Es ese momento de tierra trágame, pero contado con humor. En Santa Cruz se usa mucho para reírse del papelón ajeno y del propio.
"En la previa me hice el fino diciendo que odiaba el reggaetón y, pum, sonó mi canción. Todos me miraron y yo ahí, tieso. Salí de plancha mal."