En Risaralda se usa para vacilar a alguien que se cree muy importante, muy fino o muy de clase alta, pero que igual termina haciendo los mandados como cualquiera. Es medio cariñoso y medio burla, perfecto para bajarle los humos a ese amigo creído. Y hay que admitir que suena sabroso cuando se suelta en el momento justo.

"Uy, señorito, tan elegante y todo y le tocó ir por las empanadas y la gaseosa porque a nosotros nos dio pura pereza movernos del sofá."

Se usa para hablar del que se cree muy fino, delicado o de alta sociedad, aunque en realidad no tenga ni para el pasaje. Es ese que evita cualquier trabajo pesado, se queja por todo y actúa como si el mundo estuviera para servirle. A veces se dice con cariño, pero casi siempre lleva su buena dosis de burla.

"Mi causa el señorito no quiere ir a la chacra porque dice que el sol le malogra la piel, pero bien que se apunta cuando hay pachamanca y chelas gratis"

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

Si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento. Palabra de duende.

¿Te mola lo que decimos? Pues si nos mandas un Whatsapp te vas a partir de risa con nosotros!
Charlemos
Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!