En Boyacá se le dice a alguien que es un travieso de campeonato, de esos que no se quedan quietos y siempre andan inventando alguna. No es que sea malo de verdad, más bien es un pelao inquieto que arma el desorden y encima se sale con la suya. Dicho con cariño y medio regaño.
"Ese Camilo es un diablo, se voló del colegio pa’ irse a pescar al río y volvió campante, echando cuento como si nada."