En el Cesar se le dice a alguien forro cuando es un fastidio con patas: pesado, metiche, imprudente o simplemente insoportable. Es el típico que llega a dañar el ambiente con comentarios fuera de lugar o preguntas bobas. No es el insulto más fuerte del mundo, pero sí pica y se usa bastante en confianza.
En Honduras se le dice a alguien forro cuando es bien torpe, despistado o medio bruto para agarrar la onda. Es el típico que mete la pata sin querer y deja a todos con cara de ¿y este qué. No siempre es insulto pesado, pero sí es burla directa. Y sí, da risa cuando no sos vos.