Se dice cuando alguien lo peta y se marca algo brutal, como si fuera el jefe final de la situación. Es una forma muy coloquial y bastante bestia de llamar a alguien crack, máquina o leyenda. No es para decirle a tu suegra en la comida del domingo, pero entre colegas queda redondo.
"Tío, lo de Iker hoy ha sido de locos: golazo desde medio campo, asistencia y encima se fue sin sudar. Ese chaval es un puto amo, punto."