Se usa cuando alguien se pone a chismosear duro, a regar cuentos por todo el barrio sin filtro, como si fuera altoparlante de la cuadra. Es esa persona que agarra un rumor y lo suelta con sazón, detalle y hasta banda sonora. Básicamente, cuando alguien no se aguanta las ganas de echar el cuento completo, con extras incluidos.

"Apenas la vecina vio a Carlos bajarse del carro con otra jeva, empezó a sonar la matraca por todo el pasillo del bloque, hasta el portero se enteró del chisme."

Se usa para decir que alguien habla sin parar, repite siempre lo mismo o larga cada pavada que ya cansa. Es como tener una matraca sonando al lado de la oreja todo el día, puro ruido y cero pausa. No siempre es con mala leche, pero deja claro que la persona ya está hinchando bastante.

"Che, dejá de sonar la matraca, pibe, que desde ayer venís contando lo del perro que baila cumbia y ya nos lo sabemos de memoria."

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

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