Se le dice a alguien que es insoportable de lo pegajoso: no se despega, ladilla, invade tu espacio y te agota. La imagen es clarita y medio asquerosita, como el sudor en la axila en un día de calor bravo. Es burla, no un piropo, pero tiene su gracia si hay confianza.
"Marico, el pana me escribe cada cinco minutos y hasta se aparece en la casa. No joda, ese tipo es un sudor de sobaco, déjame respirar."