Se dice de alguien que, aunque viva donde viva, tiene el norte argentino metido en el pecho. Es esa mezcla de folclore, sencillez, aguante y calidez para tratar a la gente. Suele ir con mate, tonada y hospitalidad de las que te desarman. Es un halago bien jujeño para los auténticos de verdad.
"El Dani cayó sin avisar y ya estaba cebando mate, poniendo una zamba y ofreciéndote cama si pintaba. Ese chango tiene alma de norteño, no falla."