Se dice de alguien que va con una mala suerte tremenda, como si estuviera gafado y todo le saliera torcido. Es ese colega al que se le pierde el bus, se le cae el café y encima le multan por aparcar cinco minutos. En Santander se suelta como quien dice: hoy no es mi día, ni de coña.
"Otra vez te has dejado el móvil en el bar y encima te han cobrado dos veces. Chaval, este año tienes un pelo que no es ni medio normal, te persigue la desgracia."