Se dice cuando alguien anda bien prendido, acelerado o con un nervio que no se aguanta, como si trajera el aceite hirviendo por dentro. Puede ser por emoción, por estrés o porque ya se tomó tres cafés y no se calla. Suena muy de barrio y bien mexa, y la neta pinta perfecto a la raza inquieta.
"No manches, el Kevin trae la fritanga desde temprano, no se sienta ni pa’ comer porque ya le confirmaron el jale y anda brincando por toda la casa."