Un náufrago encuentra una botella en la playa. Sale un genio y le dice: —Gracias por liberarme. Te voy a dar lo que más desees.
El náufrago, que estaba muerto de sed, le pide: —Quiero una botella de cerveza, que nunca se termine.
El genio se la da. El tipo toma un trago largo, y la botella se llena sola. Toma otro y se llena sola.
El genio le pregunta: —¿Estás feliz? ¿Querés algo más de mí?
Y el náufrago, con una sonrisa de oreja a oreja, le dice: —¡Sí! ¡Dame otras dos botellas de estas!