Un asmático sube con problemas cinco pisos, llama a la puerta y, cuando le abren, dice: «Doctor, tengo mucha asma, ¿qué me recomienda?»
Le responden: «Fácil: no fume, no beba, descanse y cómprese unos lentes».
Él pregunta, extrañado: «¿Y qué tienen que ver los lentes con el asma?»
La respuesta le llega seca: «Son para que encuentre la casa del doctor, que está abajo. Yo soy albañil».