Dos amigos ven un pozo muy profundo en el campo. Tiran una piedra y no se escucha nada. Tiran un tronco y nada. Entonces ven un riel de tren, viejo, pesadísimo, y lo tiran.
Y, de repente, ven que pasa una cabra corriendo a toda velocidad y se tira de cabeza adentro del pozo. A los dos minutos aparece un campesino buscando a su animal.
—Buenas, ¿vieron pasar a mi cabra? —pregunta.
—Sí, no lo va a creer, pero la cabra pasó corriendo y se tiró adentro de ese pozo.
Y el campesino los mira y les dice: —Imposible, si yo a mi cabra la tenía bien atada a un riel de tren.