Un señor compró una vez un loro que hablaba muchísimo. A los tres días volvió, bravo, a la tienda.
—Este loro es insoportable, no se calla nunca.
Y el vendedor le pregunta: —¿Le puso espejo? —Sí. —Ah, entonces ahora tiene con quién conversar.
Contado por Andrés
Un señor compró una vez un loro que hablaba muchísimo. A los tres días volvió, bravo, a la tienda.
—Este loro es insoportable, no se calla nunca.
Y el vendedor le pregunta: —¿Le puso espejo? —Sí. —Ah, entonces ahora tiene con quién conversar.