Van dos amigos arriba de un avión para saltar, y uno está blanco del susto. El otro lo empuja y le dice: «Dale, dale, anímate a saltar en paracaídas».
«¡Ni loco! ¿Y qué pasa si el paracaídas no se abre?». Y el otro, con una seguridad total, le contesta: «No te hagas drama, hombre. Si no se abre, cuando bajes, te lo cambiamos por otro».