Un hombre entra a un cine y ve, en la fila de adelante, que hay un perro sentado viendo la película y ladrando en los momentos de suspenso.
Al terminar, el hombre le dice al dueño: «Es increíble, su perro parece haber entendido toda la trama».
—Yo también estoy sorprendido —responde el dueño—, porque el libro no le había gustado nada.