Entra un ladrón a un banco gritando con una pistola en la mano. «¡Arriba las manos, todo el mundo! ¡Que nadie se mueva! ¡Que el que se mueva lo asusto!»
Un cliente se empieza a reír y le dice: «¿Querrás decir que lo mato, no?» Y el ladrón, indignado, responde: «¡Usted se calla, que a mí no me va a venir a decir nadie cómo tengo que organizar mi atraco!»