Una vez, un cachaco que se considera el mejor seductor del mundo entra a un bar en Juanchito y se sienta al lado de una atractiva mona rubia.
El tipo sonríe y la saluda mientras mira su reloj. Ella le dice: —Parece preocupado por la hora. ¿Está esperando a alguien?
—No. Simplemente estaba probando el reloj que acabo de comprar, que es el más moderno que existe.
—¿El más moderno? ¿Y qué tiene de especial?
—Utiliza ondas de radio para comunicarse con mi mente, como si fuera telepatía.
—Ah, sí, ¿y qué le está diciendo?
—Me dice que tú no llevas ropa interior.
—Pues su reloj no sirve, porque sí tengo ropa interior.
—Vaya, entonces debe estar adelantando una hora.