Un loco le pregunta a otro: «Che, ¿qué hora es?»
Mirando el zapato, dice: «Las ocho y cuarto.»
«¡Uf, qué tarde! Menos mal que no miraste la bota, porque, si no, serían las diez.»
Contado por Mariel
Dos locos, una hora imposible y una respuesta que solo empeora las cosas. Un chiste corto con remate absurdo.
Un loco le pregunta a otro: «Che, ¿qué hora es?»
Mirando el zapato, dice: «Las ocho y cuarto.»
«¡Uf, qué tarde! Menos mal que no miraste la bota, porque, si no, serían las diez.»