Un amigo le dice al otro: «Peor día que este no pude haber tenido. Salgo de casa para tomar el colectivo y me falta la plata, y después encima me roban la bicicleta, que no era mía».
Y el amigo le contesta: «¿Y de quién era la bicicleta?».
«¿Qué sé yo? Yo la había robado hace un ratito».