A mitad de la noche, la mujer despierta al marido, asustada:
—Manolo, Manolo, despierta, que hay un ladrón en la cocina. Creo que se está comiendo la cena que preparé ayer.
El marido se da la vuelta en la cama y le dice: —Déjalo, mujer. A mí qué más me da que se muera un desconocido.