Tres almirantes en cubierta —un madrileño, un catalán y un andaluz— discuten cuál tiene los marineros más cojonudos.
El madrileño llama a uno de los suyos: «Tírate por la borda, nada por debajo del barco y sube». El marinero saluda, salta de cabeza, nada bajo el casco y se cuadra goteando. «Eso, señores, es valor».
El catalán, seco, dice: «Mediocre». Llama a uno de los suyos: «De proa a popa, por debajo del casco y arriba». El tipo lo hace sin pestañear, se cuadra empapado. «Esto sí es valor».
El andaluz, dándole una cala al puro, llama a uno de los suyos: «Tú, subes al palo más alto, te tiras de cabeza, nadas de proa a popa, luego de babor a estribor, vuelves a subir y lo repites todo otra vez».
El marinero le mira de arriba abajo y suelta: «Mi almirante, váyase usted a tomar por culo». El andaluz se gira hacia los otros dos y dice: «Y eso, señores, es valor».