Un borracho está tocando insistentemente a la puerta de un poste de luz a las 3 de la mañana.
Pasa un policía, lo ve y le dice con paciencia: «A ver, amigo, ¿qué está haciendo? Ahí no vive nadie. Es un poste de luz.»
El borracho lo mira fijamente, luego voltea y señala hacia arriba: —No, agente, oficial. ¿Cómo que no vive nadie? ¡Si tiene la luz prendida!