Se dice de alguien que anda bien despistado, perdido o sin saber qué hacer, dando vueltas sin rumbo. Vamos, como bolillo en canasta: ahí va, nomás rodando y estorbando. Se usa para picar a quien está en la luna o no agarra la onda. Suena muy de barrio y tiene su gracia.
"Juanito, ya deja de andar como bolillo, ponte las pilas y vámonos al tianguis, que al rato se acaba lo bueno y tú ni enterado."