Dicho bien oaxaqueño para cuando alguien anda todo confundido, desorientado o sin saber ni qué onda, como dando vueltas sin rumbo. Se usa mucho para burlarse con cariño del que no agarra la onda o trae la cabeza en otro lado. No es insulto pesado, más bien carrilla leve. Y sí, la imagen del pollito da risa.
"Güey, después del mezcal y el desvelo, llegué a la oficina andando como pollito mareado, me metí al baño equivocado y todavía pregunté por mi escritorio."