Echar taco

Se dice cuando sueltas una grosería, una palabrota o un insultillo, casi siempre por coraje, sorpresa o porque se te fue la boca. Es como aventarte un taco de lenguaje bien florido, de esos que salen sin pedir permiso. No es para presumir, pero a veces hasta desahoga.

"Se me cayó el celular al charco y ya iba a echar taco, pero vi al padre pasando y mejor me aguanté tantito."

Echarse una chinga al parque

En Oaxaca se usa para decir que te vas al parque a pasar el rato, sin prisa y sin plan serio. Puede ser para despejarte, bajar el estrés, echar chisme con la banda o nomás matar el tiempo viendo la vida pasar. Suena bien casual, como de: hoy no produzco, hoy respiro.

"Ya estuvo de pendientes, vámonos a echarnos una chinga al parque, compramos una nieve, echamos chisme y vemos a los morros correr como si les pagaran."

¿Qué onda, choca?

Saludo muy de confianza en Oaxaca para decir algo tipo ¿qué tal? o ¿qué onda? usando choca como apodo cariñoso, como decir compa o cuate. Se suelta entre amigos, en el barrio o en el tianguis, y suena bien local. Si lo dices con sonrisa, ya caíste bien.

"Caí al tianguis bien temprano y le solté al compa: ¿Qué onda, choca? ¿Nos echamos una tlayuda y un mezcalito o qué?"

Andar a mil por Oaxaca

Se dice cuando alguien va a toda prisa y con la cabeza a mil, entre pendientes, estrés y mil vueltas, como si el día no alcanzara. El “por Oaxaca” le mete sabor local, como que andas correteando por todos lados. No es literal, claro, pero pinta perfecto ese modo turbo de la vida.

"Carmela anda a mil por Oaxaca, entre el mercado, las flores y el mezcal pa’ la fiesta. Si le pides otro favor ahorita, te avienta la lista del mandado en la cara."

Andar de mil usos

Se dice de alguien que es bien todoterreno, el típico que sirve para todo y siempre saca la chamba aunque nadie se lo pida. Hoy te arregla la fuga, mañana te arma el mueble y de paso te cocina algo rico. Es como traer una navaja suiza humana en la familia, y la neta se agradece.

"Mi tío Chucho anda de mil usos, ahorita me cambió la llanta, luego me soldó la reja y ya anda calentando el comal pa’ las tlayudas."

Andar como pollito mareado

Dicho bien oaxaqueño para cuando alguien anda todo confundido, desorientado o sin saber ni qué onda, como dando vueltas sin rumbo. Se usa mucho para burlarse con cariño del que no agarra la onda o trae la cabeza en otro lado. No es insulto pesado, más bien carrilla leve. Y sí, la imagen del pollito da risa.

"Güey, después del mezcal y el desvelo, llegué a la oficina andando como pollito mareado, me metí al baño equivocado y todavía pregunté por mi escritorio."

Andar de joya

Se dice cuando alguien anda bien feliz, de buen humor y con una energía que no le cabe en el cuerpo. Va sonriendo, saludando a todo mundo y como que todo le sale bonito. Es como decir que anda al cien, pero con ese toque de que trae la suerte encima. Ideal para cuando alguien trae buenas noticias.

"Desde que le pagaron la quincena, el Juan anda de joya, bien sonriente, invitando tlayudas y echándole plática hasta al señor de los elotes."

Estar hecho tasajo

Se dice cuando acabas reventado, sin pila y con el cuerpo tieso, como si te hubieran dejado secándote al sol. Es una forma muy oaxaqueña de decir que ya no das una, que te pesa hasta parpadear. Va perfecto después de una chinga de trabajo, una caminata eterna o una desvelada brava.

"No inventes, entre la Guelaguetza, la caminata y cargar las bolsas del mercado, quedé hecho tasajo. Ya ni pa’ cenar, nomás quiero tirarme en la hamaca."

No me estés cantando misa

Se dice cuando alguien te está regañando, sermoneando o dándote un discurso larguísimo, como si te estuviera echando la homilía. Es un modo medio burlón de cortar el rollo y pedir que vayan al grano. No es súper grosero, pero sí trae actitud de ya bájale, padre.

"Ya sé que la regué y llegué tarde, pero no me estés cantando misa, mejor dime qué hacemos ahorita y ya."

Echar la fruta

Dicho oaxaqueño para decir que te vas a echar una siestita, normalmente después de comer bien y con el calor pegando duro. Es el plan clásico de sobremesa: panza llena, hamaca o cama y a desaparecer un rato. Suena inocente, pero en Oaxaca lo entienden al vuelo. Bendita costumbre, la neta.

"Ya me eché dos tlayudas y un agua de horchata, ahorita no cuenten conmigo: me voy a echar la fruta en la hamaca, que el calor está criminal."

Ser de la calenda

En Oaxaca, la calenda es ese desfile fiestero con banda, monos de calenda, marmotas y cohetes que anuncia que se viene pachanga. Decir que alguien es de la calenda es llamarlo fiestero de hueso colorado, bien del barrio, de los que se apuntan a cualquier convite y hasta jalan gente. Y sí, se les nota.

"Dijeron que iba a haber calenda y ni lo pensó: llegó con su mezcal, se pegó a la banda y hasta cargó la marmota. Ese compa es de la calenda, no falla."

Echar rollo

Se dice cuando alguien se avienta un choro larguísimo, te platica y platica, a veces con labia, para convencerte de algo o marearte tantito. Puede ser cotorreo inocente o puro verbo para venderte una idea, un producto o una excusa. Si te están echando rollo, aguas, que igual te quieren chamaquear.

"El vato me estuvo echando rollo media hora con que su bici viejita era de carreras, de carbono y la onda, y yo nomás asentía para que ya me dejara ir."

Hacerla de emoción

Se dice cuando alguien arma un dramón por cualquier cosita, exagera la situación y se pone intenso para llamar la atención, como si estuviera en telenovela. Es el típico que convierte un “no” en tragedia nacional y se avienta su show. Muy de “ya bájale, no es pa’ tanto”.

"Le dije a mi compa que hoy no salía y empezó a hacerla de emoción, lloriqueando y mandando audios eternos, como si le hubiera cancelado la boda en pleno Zócalo."

Echar la chorcha

Se dice cuando te pones a platicar a gusto, sin prisas, nomás por convivir y pasar el rato. Es como echar el cotorreo pero más tirado a la charla larga, con cafecito, chisme y risas. Muy de andar relax, sin agenda. Si alguien te invita, ya sabes que no es de cinco minutos.

"Ya salí del jale, vámonos a la banqueta con un cafecito a echar la chorcha del chisme de la vecina y del partido, porque hoy sí traigo tiempo."

Echarse una chela

Expresión muy de México para decir que te vas a tomar una cerveza, casi siempre en plan relax y con la banda. Puede ser una sola o varias, pero la idea es desconectar, cotorrear y, si se presta, echar chisme sabroso. Suena casual y amistoso, como plan improvisado de tarde o noche.

"Ya estuvo de tanta chamba, vámonos al zócalo a echarnos unas chelas, cotorrear un rato y ver qué chisme trae la banda después de la calenda."

Estar novelero

Se dice de alguien que vive para el chisme y el drama, como si todo fuera capítulo de telenovela. Se mete donde no lo llaman, exagera lo que oye y encima lo cuenta con lujo de detalle para que arda más el asunto. No siempre es mala onda, pero sí bien metiche. Y la neta, a veces entretiene.

"Pedro, ya no estés novelero, nomás oíste dos cosas y ya armaste la telenovela con el chisme de la vecina, ¡qué bárbaro!"

Ser puro guapo

En Oaxaca se dice de alguien que anda bien arreglado y con porte, o que tiene un encanto que se nota a metros. Es como decir que es pura facha y puro carisma, de esos que llegan y se roban las miradas sin hacer esfuerzo. Suena halago, medio coqueto, y sí, da un poquito de envidia.

"Mira nomás al compa, bien peinadito, camisa al cien y saludando a todos. No hombre, ese vato es puro guapo."

Ir a pata de perro

Se dice cuando sales a caminar sin plan, nomás a dar el rol y ver qué cae. Es andar de aquí pa’ allá, curioseando, matando el tiempo o despejándote, como perro callejero pero en buena onda. En Oaxaca suena bien natural para decir que vas a patear la calle sin prisa ni destino.

"Ya me harté de estar encerrado, voy a pata de perro por el centro a ver si sale un mezcalito y un antojito."

Chido, chido

Se dice para tranquilizar a alguien y dejar claro que todo va bien, que no hay bronca y que lo tienes controlado. Es como soltar un “todo en orden” pero en plan más relajado y de compas. Ojo que “chido” también significa “qué padre” o “qué bueno”, según el contexto.

"Oye, ¿y si nos perdemos por la sierra? —Tú tranqui, carnal, chido, chido, yo me ubico y llegamos sin bronca."

Estar bien chingón

Se dice cuando algo o alguien está increíble, de lujo, a otro nivel. Es un intensificador muy mexicano: “bien” le sube el volumen a “chingón” y lo deja en modo brutal. Puede sonar vulgar según el contexto, pero también es súper común entre compas. Si lo sueltas bien, quedas como rey.

"No manches, ese mezcal artesanal que trajiste de la sierra está bien chingón, primo. Me pegó sabroso y ya ando queriendo otro, pero despacito porque mañana chambeo."

Hacer cola de iguana

Se dice de quien anda de hocicón prometiendo y prometiendo, pero a la hora buena no cumple ni una. Mucho movimiento y pura hablada, como la iguana que menea la cola y parece que va a arrancar, pero ahí se queda. Sirve para exhibir al quedabien que nomás da atole con el dedo.

"No le creas al Juan, ese vato nomás hace cola de iguana: jura que hoy invita las chelas y al final se hace pato y se desaparece."

Meterse al metro

Se dice en plan broma para bajarle dos rayitas a alguien que anda acelerado, ansioso o medio desesperado, como si fuera a aventarse al primer metro que pase. Justo por eso da risa en Oaxaca, donde ni metro hay. Es una forma de decir: relájate, no es para tanto, no corras.

"¡Ey, cálmate! No te metas al metro por los tacos, apenas están prendiendo el comal y tú ya andas como si se acabara el mundo."

Chilito limonero

Dicho oaxaqueño para describir a alguien bien alivianado, de esos que traen buen humor todo el día y te levantan el ánimo nomás con llegar. Es la persona que arma el relajo sin mala leche, cae bien en cualquier plan y siempre anda con la vibra arriba. Suena sabrosón, como botana con limón.

"No invites al serio, mejor dile a Juan que caiga, ese vato es chilito limonero y en cinco minutos ya traemos el relajo prendido hasta con la tía."

Achicopalado

Se dice cuando alguien anda desanimado, bajoneado o con la pila en cero, como si la vida le hubiera dado un zape y se quedara sin ganas de nada. Es muy de México y suena perfecto para esos días en que todo sale chueco y traes la cara larga. No es drama eterno, nomás un bajón.

"No manches, Miguel llegó bien achicopalado porque se le ponchó la llanta y encima el profe le pidió la tarea que ni empezó."

Pedir chance

Se usa para pedir permiso, una oportunidad o un favorcito, normalmente con tono de buena onda. Es como decir "dame chance" o "hazme el paro", pero más suave y cotidiano. Vale para colarte tantito, que te esperen, que te dejen pasar o que te den un respiro. Bien de calle y bien útil.

"Oye, ¿me das chance de pasar primero al baño? Ya vengo bien apretado y si no, aquí mismo hago un desastre, no seas mala onda."

Echar el chal

Se dice cuando te vas a sentar a platicar a gusto, sin prisas, para ponerte al día con alguien. Es el plan de comadres, compas o familia: cafecito, chisme y risas hasta que se te olvida la hora. No es “hablar tantito”, es echar buena charla y desahogarse.

"Acabando la comida nos fuimos a echar el chal en la terraza con cafecito y pan, y entre chisme y chisme me soltó lo del nuevo amorío. Nos dio la noche muertos de risa."

Echar el chal

Expresión muy de barrio para decir que te quedas platicando largo y tendido con alguien, normalmente en plan relax, de chisme o arreglando el mundo. Es esa charla que empieza con un “¿qué onda?” y cuando acuerdas ya se te fue la noche. En Oaxaca suena bien natural entre compas.

"Nos sentamos tantito en la banqueta a echar el chal y, cuando vimos, ya eran las tres y seguíamos con el chisme y el cafecito bien cargado."

Estar pelón

Se dice cuando te quedas sin lana, sin un peso y con la cartera llorando. Es como estar en ceros, bien seco, sin ni para el camión o una chela. En México se oye bastante y en Oaxaca también pega duro. Suena medio dramático, pero justo por eso da risa cuando lo sueltas.

"Compadre, después de la fiesta del sábado quedé pelón, ni pa' una chela me alcanza. A ver si me prestas tantito y el lunes te pago, palabra."

Estar en la playita

Se dice cuando alguien anda en modo relax total, como si estuviera de vacaciones en la playa, aunque esté en su casa, en la chamba o atorado en el tráfico. Es esa vibra de cero prisa, cero estrés y mucha paz. Suele llevar tantita envidia incluida, porque uno quisiera vivir así diario.

"Mira al Juan, ni se inmuta con el desmadre de la oficina. Ahí anda con su cafecito, sonriendo, como si estuviera en la playita, bien a gusto el vato."

Echar un palomazo

Se dice cuando alguien se sube de improviso a cantar, tocar o participar en un show sin haber ensayado, nomás porque se prendió el ambiente. Es como un cameo musical o teatral, pero bien a la mexicana: espontáneo, con desparpajo y ganas de lucirse tantito. Si sale bien, se arma la fiesta. Si sale mal, igual da risa.

"En la Guelaguetza se fue la luz y mi primo Paquito se aventó a echar un palomazo con la guitarra, y hasta los turistas andaban zapateando."

¡Vale oro!

Se dice cuando algo o alguien es súper valioso, ya sea por lo que cuesta, por lo difícil que es de conseguir o por el cariño que le tienes. Es como soltar un “esto es un tesoro” sin ponerte cursi. En Oaxaca queda perfecto para hablar de comida, artesanías o gente que se rifa de verdad.

"Ese mole de tu abuelita vale oro, neta. Me lo sirves y hasta me callo, porque eso no lo iguala ni el restaurante más mamón del centro."

Llegar a la cumbre

En Oaxaca se dice cuando ya te pegó la tragadera y te tiras a descansar como si hubieras coronado una montaña. Es ese punto glorioso de panza llena, cuerpo horizontal y cero ganas de moverte, normalmente después de una tlayuda bien brava o una comilona. Suena exagerado, pero es que así se siente.

"No inventes, compadre, me eché tres tlayudas y ya llegué a la cumbre, estoy tirado en la hamaca y ni para el agua me paro."

Andar bien lámpara

En Oaxaca se dice de alguien que anda bien alerta, bien al tiro, como con la antena parada. Puede ser porque sospecha algo, porque trae miedo o porque ya le metieron ideas en la cabeza. No es que esté loco, pero sí anda medio paranoico, cuidándose de todo y de todos. Y sí, cansa nomás de verlo.

"Desde que le dijeron que vieron a un ratero por la cuadra, Juanito anda bien lámpara, se asoma a la ventana cada rato y hasta revisa dos veces la chapa."

Dar el quemón

Se dice cuando exhibes a alguien y lo dejas en evidencia delante de otros, como sacándole los trapitos al sol. Es el típico momento de quemar a la banda por chismosa, mentirosa o por andar haciendo algo que no quería que se supiera. Puede ser en broma o bien mala onda, según el tono.

"En la peda, el Beto juraba que no fue él y yo le di el quemón: ahí está el video, compa, tú fuiste el que se robó el mezcal."

Echar relajo

Se dice cuando te pones a cotorrear y a hacer desmadre leve, sin broncas, nomás para pasarla chido y soltar la risa. Es plan relax, de echar la flojera un rato y olvidarte de lo serio. En Oaxaca se oye un montón entre compas, en la calle o en la peda. Y sí, se antoja.

"Caímos al Zócalo a echar relajo un rato y acabamos con una nieve en la mano, cantando con el del acordeón y saludando a medio mundo como si fuéramos familia."

Mezcalear

Verbo inventado pero súper entendible en Oaxaca: salir a mezcalear es ir de mezcalerías, bares o casas de compas probando mezcales, uno tras otro, sin prisa y con antojito. Es como hacer ruta, pero con agave y valentía. Normalmente acaba con risas, bailecito y la promesa de que mañana ya no tomas. Mentira piadosa.

"Este finde vamos a mezcalear por el centro, de una mezcalería a otra, y si se arma, acabamos en el Zócalo echando paso, pero tú lleva chela pa’ bajar el golpe."

Sopero

En Oaxaca se le dice así al que es bien tragón y ansioso con la comida, el que no se aguanta y ya está pidiendo más antes de terminar. También aplica para el que siempre anda de encimoso con la olla, viendo qué cae. No es insulto pesado, más bien carrilla entre compas.

"No seas sopero, Juan, ni acabamos la tlayuda y ya andas de encimoso con el mole, pidiendo otra ronda como si no hubiera mañana."

Echar la enagua

Se dice cuando alguien se anda echando flores de más, presumiendo a lo loco o inflando lo que tiene y lo que hace. Vamos, el típico fanfarrón que se avienta un cuento y se la cree. En Oaxaca suena bien sabroso y medio burlón, como para bajarle tantito los humos sin armar pleito.

"Ahí va el Jonathan diciendo que trae nave de carreras y ni pasa de segunda, siempre anda echando la enagua en la esquina con los compas."

Andar como ratón de cocina

Se dice de quien anda de metiche y merodeando por todos lados, husmeando a ver qué cae: chisme, comida, plan o invitación. Está bien al tiro, pero sin dar la cara, como escondidito para que no lo cachen. Va y viene, se asoma, se desaparece y vuelve a aparecer cuando huele movimiento. Bien ratón, pues.

"Mira nomás a Juanito, anda como ratón de cocina en todas las fiestas del pueblo, se asoma por el mole y cuando toca cooperar, a la mera hora se pela."

Echar el taco

Se usa para decir que vas a comer algo rápido, como quien se echa un taco para aguantar el día. En Oaxaca encaja perfecto porque puede ser taco, tlayuda, memela o lo que caiga del comal. Es plan informal, de calle, y suele sonar a antojo bien servido. Y sí, da hambre nomás de decirlo.

"Ya estuvo de tanta chamba, vámonos al mercado a echar el taco, aunque sea una tlayuda con tasajo y su agüita, porque ya me anda rugiendo la panza."

Pachequear

Verbo coloquial para decir que te pusiste a fumar marihuana y te quedaste bien pacheco, relajado y medio volado. Se usa cuando la banda anda en plan chill, con la risa fácil y la mente viajando a teorías raras. No es precisamente fino, pero en confianza suena natural y hasta tiene su encanto.

"Ayer en el mezcalito nos pusimos a pachequear y terminamos bien pachecos, discutiendo si la tlayuda es arte o si nomás es una obra maestra con quesillo."

Venirse de madre

Se usa cuando algo se descontrola y se va al carajo, ya sea una situación, un plan o hasta un chisme. Empezó tranqui y de repente se puso intenso, caro, complicado o demasiado. Es como decir que se salió de las manos. Suena muy de calle y queda perfecto para planes con mezcal de por medio.

"Dijimos: nomás una chela y a dormir, pero en Oaxaca se vino de madre, cayó la banda, salió el mezcal y acabamos bailando en la calle hasta las tres."
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