Se dice de alguien que va en la luna, distraído y medio perdido, como si trajera la cabeza en otro lado. También aplica cuando alguien se queda pasmado y no agarra el rollo de lo que está pasando. Es de esas frases que suenan raras, pero pintan perfecto al que anda flotando por la vida.
"Íbamos al centro y Luis andaba de hongo, se pasó la parada y todavía preguntó que si ya habíamos llegado, no manches."