Se usa cuando alguien monta un escándalo de los buenos o arma un lío enorme por cualquier cosa. Es como decir que prendió fuego el ambiente, pero en versión chisme de barrio. Va perfecto para dramas en fiestas, reuniones familiares o en la calle. Y sí, de esos que después tu abuela repite como historia oficial por años.
"En la fiesta de Pedro, el Iván armó tremendo infierno porque no lo dejaron cantar salsa y terminó discutiendo con medio mundo, hasta con el DJ."