Se dice cuando alguien se enamora rapidísimo y sin frenos, como hoja que se suelta del árbol y ya no hay vuelta atrás. Es una forma medio poética y medio de carrilla para señalar que te flechaste de golpe y andas bien intenso. Muy jarocha, de esas que suenan bonitas pero te exhiben sabroso.
"No manches, ya caíste en otoño por la nueva del salón. Ahorita te vi todo sonrisas y hasta te peinaste, ya estás bien clavado."