Se dice cuando quedas reventado, sin batería, al punto de que lo único que te provoca es caer en la cama y no saber más nada. Es como decir que estás molido o fundido, pero con ese toque tachirense de hablar cortico. Ideal después de una rumba, una caminata o un turno pesado.
"Mano, después de la rumba en San Cristóbal quedé cama'o, llegué a la casa, me quité los zapatos y caí redondo hasta el lunes."