En Santander y por la tierruca, dar guasca es soltarle a alguien una buena tunda: pegar, zurrar o castigar fuerte, ya sea en serio o en plan amenaza de madre. Se usa cuando alguien se pasa de listo y toca poner orden. Suena bruto, sí, pero tiene ese puntito clásico de bronca de pueblo.
"Como sigas vacilando al profe, te va a dar una guasca que te deja fino y sin ganas de chistes en toda la semana."