Se dice cuando alguien está dando la tabarra, molestando o insistiendo pesado, aunque sea con bromitas. Vamos, que no te deja en paz y te corta el rollo. Es bastante común en España y vale para el colega intenso, el vecino preguntón o quien sea que se pone a incordiar sin darse cuenta. Y sí, cansa.

"Estamos viendo la peli y va el Paco y se pone a comentar cada escena, a hacer chistes malos y a preguntar quién es ese. Deja de echar la lata, tío."

Se dice cuando alguien te está molestando, insistiendo o dándote la matraca sin parar, ya sea con preguntas, quejas o habladera. Vamos, que no te deja en paz ni un segundo. En Venezuela se oye bastante y suele ir con ese tono de ya, pana, bájale dos, que me tienes ladillado.

"Chamo, deja de echar la lata, que estoy viendo la novela y tú con el cuento eterno del vecino y la moto."

Pausa chistera

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