Se dice cuando te pones a conversar un rato, normalmente en plan relajado y con su toque de chisme. Es sentarse a tomar el fresco, soltar cuento, comentar lo último del barrio y ponerse al día con la gente. No es contar un cuento de hadas, es pegarse la hablada sabrosa. Y sí, a veces sale el bochinche.
"Apenas baja el sol, nos sentamos en la esquina con una gaseosa y nos echamos un cuentico, y de una ya sabemos quién se peleó y quién estrenó moto."