Se dice cuando alguien se pega una caminata larga para despejar la cabeza, bajar el estrés o pensar tranquilo. No es que midas exacto un kilómetro, es más bien una forma de decir me fui a dar una vuelta buena, de esas que te acomodan las ideas. Suele sonar muy costeño y bien relajado.
"Parce, me dio una pensadera brava y me eché un kilómetro por el malecón, con brisita y todo, y ya volví más tranquilo."