Se dice cuando algo está lejísimos, en la otra punta, donde ya ni llega el metro ni la paciencia. Vamos, que te mandan a un sitio perdido y tú ya vas pensando en llevar bocata y testamento. Es una forma muy castiza de quejarse de la distancia sin ponerse a medir kilómetros.
Se dice cuando algo está lejísimos, en un sitio perdido donde no llega ni el bus ni la cobertura. Vamos, que te mandan a tomar viento a un lugar remoto. No es solo gallego, se usa en un montón de España, aunque en Galicia también se oye. Ideal para quejarte de planes imposibles y direcciones mal dadas.
Se dice cuando algo está lejísimos, en un sitio perdido donde llegar es una odisea. Vamos, que está a tomar por saco. En Madrid se usa mucho para quejarse de planes que te pillan en la otra punta o de un bar que parece en mitad del campo. Y sí, da pereza solo pensarlo.
Se dice cuando algo está lejísimos, en un sitio perdido o muy a desmano. Vamos, que para llegar tienes que pedir provisiones y despedirte de la familia. No es solo distancia, también es ese plan que te pilla fatal y te da pereza solo de pensarlo. Muy útil para quejarse sin dar direcciones.