Tocar las pelotas
Expresión bastante común para decir que alguien te está molestando, fastidiando o dando la brasa a propósito o sin querer. Es vulgarcilla, sí, pero súper útil cuando alguien no para de incordiar y te saca de quicio. Vamos, que te están tocando las narices, pero en versión más bestia.
Canelita en rama
Se dice de alguien o algo que es buenísimo, de primera, como si fuera la joyita del barrio. Puede ir en serio, en plan halago, o con ironía para pinchar a quien va de estrella y se cree especial. Vamos, que se piensa que es canela fina y luego igual es más normalito que un bocata de jamón.
Tirar barra
Se dice cuando alguien se pone a soltar una chapa enorme, normalmente exagerada o medio inventada, para quedar de crack o hacerse el interesante. Vamos, que está tirando barra y tú ya estás mirando el reloj. No siempre es mala leche, a veces es puro show y hasta da risa si el colega tiene arte.
Donde Tarzán perdió el cuchillo
Se dice cuando algo está lejísimos, en un sitio perdido de la mano de Dios, donde no llega ni el bus ni la cobertura. Vamos, el típico lugar al que te mandan y ya te ves criando telarañas. No es literal, claro, pero la imagen de Tarzán buscando el cuchillo en la selva tiene su puntito.
Estar en brazos de Morfeo
Expresión para decir que estás dormidísimo, en plan sueño profundo y reparador. Se usa mucho con tono medio poético o de coña, como si Morfeo te hubiera secuestrado y no hubiera manera de despertarte. Vale para siesta o para la noche, cuando caes redondo y ni te enteras de nada.
Abrir cancha
Se dice cuando alguien se lanza a empezar algo y le hace hueco al resto, como quien entra primero a la pista y anima el ambiente. También vale para “abrir camino” en una situación, romper el hielo y marcar el ritmo. No es postureo fino, es actitud de la que contagia y deja a los demás sin excusas.
¿Qué pasa con tu rollo?
Se suelta cuando alguien lleva un lío encima y tú ya no entiendes nada: su rollo amoroso, su movida con alguien o el plan raro que se trae. Es como decir: aclárate y cuéntame qué está pasando, porque esto parece un culebrón. Puede ir con cachondeo o con un puntito de reproche.
Estar en la ciruela
Se dice de alguien que está en su mundo y pega un salto mental raro en mitad de una charla. Estabais con un tema y, por asociaciones que solo entiende su cabeza, se pone a hablar de otra cosa que no pinta nada. Vamos, que va despistado, desconectado y deja al personal con cara de ¿pero tú de qué vas?
Tener más morro que espalda
Se dice de alguien que tiene una cara dura tremenda, de esos que piden, exigen o se cuelan sin cortarse un pelo. Vamos, que va con un morro que no le cabe en la cara y encima se queda tan pancho. Suele usarse para criticar la jeta ajena, aunque a veces da hasta risa.
Me lo meto por el culo
Expresión muy bruta para decir que algo te da exactamente igual y que no piensas hacerle caso. Es como mandar una norma, un consejo o un problema a paseo, pero en versión cafre. Se usa cuando pasas olímpicamente y tiras pa’lante con tu plan, aunque suene fino, no suena.
Más lento que un burro en bajada
Se suelta para decir que alguien va desesperantemente lento, incluso en cosas facilísimas, como si le costara la vida arrancar. La gracia está en la imagen absurda del burro bajando, que en teoría debería ir ligero, pero aquí va a paso de procesión. Sirve para meter prisa con cachondeo y un puntito de pulla.
Montarse en el metro
Se dice cuando alguien te suelta un sí rapidito para salir del paso y evitar el marrón en ese momento, pero tú ya hueles que no lo va a cumplir ni de broma. Es como subirse al metro para perder de vista a alguien pesado y desaparecer del mapa. Vamos, prometer por supervivencia social.
Fregar la cassalla
Expresión valenciana para decir que algo te ha dejado loco, sorprendido o impactado, como cuando te metes un trago de cassalla y te pega el fogonazo en la garganta. Se usa para noticias inesperadas, giros bestias o situaciones que te dejan sin palabras. No es que friegues nada, es que te ha dado el viaje y punto.
Quedarse bien plato
Se dice cuando te quedas totalmente parado y con cara de póker, como si el cerebro se te hubiera ido a por tabaco. Es ese momento en que te quedas en blanco, sin reaccionar, mirando al infinito. En Valencia se suelta mucho para vacilar a alguien que está empanado o que no se entera de la película. Y sí, queda fino decirlo.
Estar pa'l sistema
Se dice de alguien que está tan metido en el rollo valenciano, sobre todo Fallas, que ya parece parte del mecanismo. Va a mascletà, tira petardos, habla a grito pelao y vive en modo fiesta. Vamos, que no es que le gusten las Fallas, es que el sistema ya lo ha absorbido. Y se nota.
Echar una cabezadita
Se dice cuando te pegas una siesta corta, de esas de cinco o veinte minutos, normalmente sin planearlo. Te sientas un momento, pones la tele o te tumbas y, cuando te das cuenta, se te ha ido el santo al cielo. Es suave, cotidiano y muy de andar por casa. Mano de santo.
Chispero
Se le dice a la persona que, con dos frases y cero necesidad, monta el lío y enciende el drama. Donde había un plan sencillo, aparece el salseo, los malentendidos y la película. Es como tener un mechero humano al lado, siempre buscando la chispa para que arda todo. Y sí, a veces hasta entretiene.
Hacerle la segunda
Se dice cuando sigues el rollo a alguien y le apoyas en lo que sea, ya sea una idea loca o una excusa regulera. Es como ser su cómplice, su escudero o el colega que dice: venga, yo te cubro. Puede ser por amistad o por puro cachondeo, y a veces implica meterse en un lío.
Repartir leña
Se dice cuando alguien reparte golpes o caña a lo bestia, ya sea en una pelea, en un partido o incluso hablando, si está soltando zascas sin parar. Vamos, que no va de mercadillos ni de vender barato, va de dar fuerte y sin miramientos. Es bruta, gráfica y bastante común en España.
Ponerse como un cerdo
Se dice cuando alguien come a lo bestia, sin freno y con cero vergüenza, hasta acabar llenísimo. Vamos, que te has pegado una panzada de las que te obligan a desabrocharte el pantalón y jurar que no vuelves a cenar en tu vida. Es bastante gráfica y un pelín basta, pero funciona.
Ir como pollo sin cabeza
Se dice cuando alguien va a lo loco, sin rumbo y sin pensar, como corriendo de un lado a otro sin enterarse de nada. Vale para el curro, para la vida y, sí, para la noche también, cuando te entra el modo caos. Es bastante común en España y la imagen es tan absurda que funciona de lujo.
Tener treinta tacos
Se dice para hablar de que tienes 30 años, en plan coloquial. “Tacos” aquí es sinónimo de años, como cuando sueltas “tengo ya unos cuantos tacos”. Suele llevar un puntito de resignación divertida, como aceptando que ya no estás para todo. En Valencia se oye bastante, sobre todo entre colegas.
Llevarse un chasco
Se dice cuando te llevas una decepción buena, de las que te bajan de la nube en dos segundos. Vas con ilusión, te haces la película y, zas, la realidad te pega un corte. En Valencia se usa mucho con el drama paellero: esperas gloria y te sirven un arroz tristón. Duele, pero tiene su puntito.
Estar a la lluna de València
Expresión muy típica para decir que alguien está empanado perdido, en su mundo, sin enterarse de nada de lo que pasa alrededor. Se usa cuando vas tan distraído que podrías pasar por delante de tu mejor amigo y ni saludar. Es como tener la cabeza en las nubes versión valenciana, y la verdad es que suena bastante bonito.
Echarle fuego
Se dice de alguien que está liándola a propósito, metiendo cizaña o echando más leña al incendio para que todo se desmadre. Vamos, que en vez de calmar el ambiente, lo calienta y lo vuelve un caos. Muy de cuando hay bronca, salseo o drama y aparece el típico que disfruta viendo arder el patio.
Tener cosas de bombero retirado
Se le suelta a alguien que convierte cualquier tontería en un drama épico, como si estuviera contando una intervención heroica a cámara lenta. Vamos, que exagera, mete suspense y se viene arriba con historias que no lo merecen. Va con cachondeo y un puntito de pulla, pero sin mala leche si hay confianza.
Estar como una regadera
Se dice de alguien que está como una cabra, que va medio loco o desvaría y suelta cosas sin sentido. No tiene por qué ser algo grave, muchas veces es en plan cachondeo, para el colega que se viene arriba y empieza con teorías raras. Vamos, que le falta un tornillo y encima lo presume.
Chalao
Se dice de alguien que está un poco loco, ido o que hace cosas sin mucho sentido, pero normalmente con un punto gracioso. En Valencia y por ahí lo oyes mucho como sinónimo de flipado o colgado, más de cachondeo que de insulto serio. Vamos, que el colega va a su bola y tan feliz.
Empanao
Se le dice a alguien que va despistado, lento de reflejos o con la cabeza en otra parte, como si no se enterara de nada. También vale para cuando estás medio zombie por sueño, resaca o porque te has quedado pillado mirando al infinito. Es bastante común y tiene ese puntito de vacile sin ser un drama.
Encalomarse
Se dice cuando alguien se viene arriba y va de flipado, presumiendo como si fuera la leche por algo que en realidad es normalito o ni llega. Es postureo con aires de grandeza, vaya. Muy útil para pinchar globos de ego sin montar bronca. Y sí, suele ir con una sonrisita de lado.
Aguantar vara
Se dice cuando te toca comerte una situación pesada, incómoda o directamente un tostón, y no te queda otra que tirar pa'lante sin quejarte mucho. Vamos, aguantar el chaparrón con cara de póker. Vale para reuniones familiares, colas eternas o el colega que no pilla indirectas. No es glamuroso, pero es supervivencia pura.
Estar en todas
Se le suelta a alguien que se apunta a todo y aparece en todos los planes, como si tuviera un radar para el salseo. También vale para el típico que se entera de todo y siempre está al loro. No es que sea un espía, es que no se pierde ni una y encima cae bien.
Andar corto de feria
Se dice cuando vas justito de pasta, con el presupuesto temblando y la cartera pidiendo auxilio. Es como admitir que ahora mismo no estás para tirar cohetes, normalmente porque te has pegado un buen homenaje o te has venido arriba con planes, cañas y caprichos. Muy de después de fiesta, vaya.
Lonchet
Se usa para llamar cariñosamente despistado a alguien que va en su mundo, medio empanado y reaccionando tarde a todo. Viene de la idea de una loncha de jamón ahí tirada, fuera de sitio, que nadie sabe muy bien qué pinta ahí. Es medio burla, medio ternura, y hay que admitir que tiene bastante gracia.
Irse de sala
En Valencia se usa para decir que te lanzas a la fiesta a lo bestia, sin pensar mucho y con cero vergüenza. Es salir con la idea de quemar la noche, entrar a todos los garitos que pilles y dejarte llevar por la música y el desmadre. Básicamente, salir a pasarlo tan bien que al día siguiente ni recuerdas cómo volviste.
Lonchita
Pequeño bocadillo que se prepara en un bar a media mañana para matar el gusanillo antes de la comida.
Estar crudo
En Valencia, estar crudo es ir hecho polvo, normalmente por resaca o por no haber dormido nada. También vale para decir que estás fatal de energía o que no te da la cabeza ni para sumar dos más dos. No va de estar confundido, va de estar reventado. Y sí, al día siguiente se nota.
Tiricia
En Valencia se dice tiricia cuando te entra una flojera brutal, como un bajón de energía que te deja medio zombie. Suele salir después de comer o cuando toca currar y el cuerpo pide siesta, playa y horchata. Vamos, esa pereza pegajosa que te aplasta y te quita las ganas de todo.
mandilón
Se le dice al tío que está súper dominado por su pareja y hace lo que sea por quedar bien, aunque no le apetezca nada. Viene de llevar el mandil, como si estuviera siempre a las órdenes. Se usa mucho en plan vacile entre colegas, y a veces pica un poco, pero tiene su gracia.
Estás imparable
Se le suelta a alguien cuando está en modo máquina y no hay quien lo pare: hace mil cosas seguidas, va con una energía brutal o está rindiendo a tope. Vale para currar, estudiar, entrenar o lo que sea. No es exclusiva de Valencia, pero allí también se usa con toda la naturalidad del mundo.
Porfiado
En Valencia se le dice porfiado a quien es terco y cabezón, el típico que se emperra en hacerlo a su manera aunque le digas veinte veces que así no toca. No siempre es insulto, a veces es medio en broma, pero lleva ese puntito de cabezonería. Vamos, que si se le mete algo en la cabeza, no hay quien lo saque.
Gordo de la terreta
Se usa para hablar del típico personaje del barrio que todo el mundo conoce, que está en todas las salsas y siempre tiene opinión de todo. No va tanto de su tamaño físico como de lo mucho que se hace notar en la vida social del pueblo o del barrio. Es como la celebridad local, para bien o para mal, y suele tener su punto entrañable.
Torrentina
Se usa para hablar de alguien que vive la vida a tope pero con cabeza, como un torrente de buen rollo que nunca se desmadra del todo. Es esa persona que se apunta a todas, disfruta como nadie, reparte alegría por donde pasa y aun así al día siguiente está fresca como una lechuga. Un poco envidia sana sí que da.
Chapuza
Se dice cuando algo está hecho de cualquier manera, con prisas, sin cuidado y con un resultado regulero. Puede ser un arreglo, un trabajo o un plan improvisado que sale torcido. También vale para llamar chapucero a quien lo hace así. Vamos, el típico apaño que parece buena idea hasta que lo miras de cerca.
Andar bien aguado
Se dice cuando alguien va mustio, desganado o con la moral por los suelos, como si le hubieran quitado la chispa. Es estar apagado, tristón o tocado por algo, sin ganas de fiesta ni de hablar mucho. En Valencia suena muy de calle, de verlo venir y soltar: hoy este va aguado, fijo.
Dar la lata
Se dice cuando alguien te está molestando o incordiando sin parar, normalmente con quejas, preguntas pesadas o historias repetidas que no le importan a nadie. Es ese tipo de persona que no pilla la indirecta y sigue, sigue y sigue. Muy de diario, y cuando te lo hacen, dan ganas de desaparecer un rato.
Princeso
Se le dice al colega que va de exquisito y se cree un príncipe, pero en versión quejica. Nada le parece suficiente en la fiesta, pone pegas a todo, compara garitos como si fuera jurado y encima intenta colarse o no pagar porque él “se lo merece”. Es medio broma, medio pullita, y suele ir con bastante cachondeo.
Pelúa
En Valencia se dice pelúa para hablar de un peinado exagerado, con laca a saco y volumen de más, de esos que parecen una escultura. Suele salir en bodas, fallas o graduaciones, cuando alguien va más tieso que un palo. La gracia es que no se mueve ni con aire del puerto. Puro look de videoclip.
¡Qué morro tienes!
Se le suelta a alguien cuando tiene mucha cara y se aprovecha de la situación sin vergüenza, normalmente con un punto de cachondeo. Es como decir: vaya jeta, qué listo eres, pero sin llegar a enfadarte del todo. En Valencia se oye un montón para vacilar al colega que siempre se busca la vida.
Montar un pollo
Se dice cuando alguien arma un escándalo de los buenos, montando una bronca o un numerito que llama la atención de todo el mundo. No es que haya caos real, es más el drama y el volumen. Muy de soltarlo cuando alguien se pone intenso por una tontería. Y sí, da vergüencita ajena.