Se dice cuando acabas reventado, sin batería y con el cuerpo pidiendo hamaca a gritos. Es ese cansancio que te deja medio doblado, como si te hubieran pasado por encima, pero en plan cotidiano: trabajo duro, solazo, cargar cosas, caminar un montón. En Sucre suena bien de calle y se entiende al toque.
En Venezuela se dice cuando quedas reventado y medio atontado, normalmente después de comer como si no hubiera mañana o de una rumba que te dejó sin batería. Es ese estado de cuerpo pesado y mente en modo avión, tirado en el sofá sin ganas ni de pararte a buscar agua. Una palabra bien criolla y sabrosa.