Expresión venezolana para hablar de alguien que se la pasa adulado y adulado a otra persona con poder, todo para sacar ventaja. Es como decir que está arrastrado, que vive pendiente de caerle bien al jefe, al profe o a quien mande. Es un sinónimo más criollo de chuparle las medias, y hay que admitir que suena bien sabroso.
Se dice cuando alguien le hace la pelota a otra persona de forma descarada, normalmente a un jefe o a alguien con poder, para caerle bien o sacar algún favor. Es adulación nivel campeonato, de la que da un poquito de pena ajena. Ojo, no es literal, es puro lamboneo con todas las letras.
Se dice cuando alguien se pone a adular de más a otra persona para caerle bien, ganar favores o quedar como el más querido. Es el típico lambón que aplaude todo, ríe chistes malos y se pega al que manda. Muy de oficina, de parche y hasta de familia política. Da pena ajena, pero funciona.
En Caracas se dice cuando alguien le hace la pelota a un jefe o a quien tenga poder, con halagos exagerados y una lambonería que da pena ajena. Vamos, el típico que se arrastra para caer bien y sacar algo a cambio. Es bien común en oficina, política y cualquier grupito con “líder”. Y sí, a veces da risa de lo descarado.