Se dice cuando te la juegas a lo grande, sin red, como quien pone todo en la mesa y a ver qué pasa. Vale para un plan arriesgado, una decisión valiente o un “pa’lante” en una situación chunga. Lo del mojo le mete el toque canario, picón y con guasa, como debe ser.
"Me jugué el mojo y le solté al jefe que me subiera el sueldo. Se quedó tieso, pero al final aflojó. Luego celebramos con papas arrugadas y una Dorada bien fría."