Es una reunión bien relajada entre amigos o familia, con mate que va y viene, chusmerío fresco, alguna guitarreada y picada improvisada. No es evento formal, es más bien la excusa perfecta para tirarse en el patio, vaguear un rato y decir que no se limpia porque caen los pibes. Y la verdad, tiene su encanto desprolijo.
Se dice cuando se arma una reunión medio improvisada con los panas, solo para pasarla bien y matar el tiempo. No hace falta plan, ni agenda, ni nada fino: cae quien pueda, se habla pila, se pone música y se inventa. Es como un coro casero, relajado y con buen vacilón.
Se dice cuando se arma una reunión medio improvisada, casi siempre en casa de alguien, con música, tragos y el combo completo. No tiene que ser una mega fiesta, pero sí con ambiente y ganas de pasarla bueno. En Lara la juntadera es el plan clásico de último minuto que termina amaneciendo sin avisar.
Se usa para hablar de una reunión entre compas, casi siempre en casa de alguien, donde todos caen con chelas, aguas locas, botana y chisme sabroso. Es el plan barato y relajado cuando nadie quiere gastar en antro ni en bar, pero sí quieren desvelarse riéndose de puras tonterías. Y la neta suelen estar más buenas que cualquier fiesta fresa.
En la Patagonia se usa para hablar de una juntada o reunión, casi siempre informal y medio improvisada. Puede ser desde caer a tomar mates hasta armar un asado con amigos, sin tanta vuelta. No es una palabra finísima, pero es re práctica: cuando hay juntadera, hay gente, charla y algo para picar, fijo.
Se dice cuando armás una reunión tranqui e improvisada con amigos, sin protocolo ni invitación formal. Puede ser para tomar unos mates, tirar algo a la parrilla, charlar pavadas y dejar que la tarde se haga noche. Es bien de barrio y suena a plan simple pero perfecto, de esos que salen mejor que cualquier evento.