Se dice cuando venís hecho un asco de laburar o andar al aire libre y te pegás una ducha rápida pero salvadora para sacarte el barro, el olor y la modorra. No es un spa, es volver a la vida con agua y jabón. Bien de campo patagónico, de esos días que te dejan crocante.
"Volvimos del campo con barro hasta en las cejas y olor a humo. Ni saludé, largué la mochila y me fui directo a lavarme la mugre antes de caer al asado con los pibes."