Se dice cuando alguien se desorienta, se despista fuerte o pierde el rumbo, ya sea literal o en plan mental. Vamos, que se le va la olla un rato y toma decisiones sin sentido, como si no supiera ni dónde está parado. Vale para un lío, un enamoramiento o una racha mala. Muy de andar sin brújula.
"Desde que le subieron el sueldo, Paco perdió el norte: se compró una moto, invitó a media peña y acabó en un bar de Triana preguntando por la playa."